miércoles, 23 de diciembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta y Sor Ayita, una tímida grillita

Alberta, la mosquita muerta y Sor Ayita, una tímida grillita


Como ya bien era su costumbre
Alberta, la mosquita muerta
retozaba en busca de banquetes.

Volar mosqueando de lado a lado
era su deleite el dar vueltas;
y disfrutar su vida de coctéles.

Pero hoy supo del nuevo basural;
por fortuna habrá nueva cena
dijo y partió en forma urgente.

Le salpicaban los mil y un ojos.
Se sentía la mejor aventurera;
vengan peligros y gentes nuevas.

Y así fue que, buscando afanosa
del susto quedó de una pieza;
¡un ser extraño tenía al frente!

Aterradas cayeron de espaldas
Alberta, la mosquita muerta
y Sor Ayita, una tímida grillita.

Una vez repuestas de la impresión, lentamente se fueron reincorporando.
Alberta, la mosquita muerta, sacudiendo sus alitas, aun con la cabeza dándole vueltas, mientras Sor Ayita, una tímida grillita, revisaba la afinación de sus traseras patitas con las cuales solía sacar muy bellas melodías.

Ambas se miraron fíjamente con los ojitos desorbitados, casi como grandes bolas de nieve. Alberta, la mosquita muerta, con toooooodos sus ojitos blancos, así que era más el susto de Sor Ayita, una tímida grillita, que al frente tenía una nube de ojitos saltones mirándole como si ella fuera la más fea pesadilla.

¡Que horror! –pensaba Sor Ayita, una tímida grillita.
Aquí el mayor susto me lo dí yo con una cosa negra como ésta llena de ojos.
Ohhh….y si fuera ciega ó quizá bizca? –seguía pensando para sí, Sor Ayita, una tímida grillita. Y en ello estalló de la risa, tan solo figurándose a ese vicho siendo ciego ó visco. ¡Vaya enredo de ojitos! Jajajaja –comenzó a reír sin parar y de hecho, sin quererlo, con sus traseras patitas acompañaba su risa de melodías.
Alberta, la mosquita muerta, que aun temblaba de susto, derrepente comenzó a escuchar aquella risa y se detuvo exclamando: ¡Vaya y bonita la cosa! Me vengo a topar con el más feo animal que a propósito me espanta, del miedo casi me mata y encima, se ríe aplaudiendo con sus traseras patitas! Enojada centró todas sus miradas sobre aquella criatura que, frente a ella se ría de tan buena gana, provocando cierta melodía con sus traseras patitas, como entonando un himno, una canción pero sin dejar su risa.

¡¿Quién eres tú, que aparte de reírte y chillar con tus traseras patitas te ríes de buena gana, siendo que yo aun me encuentro tan asustada?! –le increpó preguntando, Alberta, la mosquita muerta muy enojada y airada.

Sor Ayita, una tímida grillita, que luchaba con su risa e intentaba parar la melodía que sus traseras patitas producían sin quererlo siquiera, la miró de arriba abajo, sus ojitos, sus alas, su carita enojada y arrancó nuevas y mayores carcajadas, debiéndose tomar con sus manitos la barriga, pues ya de tanto reír le dolía. Lloraba. Lágrimas salían disparadas, mientras Sor Ayita, una tímida grillita, veía como Alberta, la mosquita muerta, aun más se enojaba y de negro pasaba a rojo, amarillo y celeste y ya le parecía que de enojo explotaba.

Alberta, la mosquita muerta, no lo creía. Aquella especie de vicho reía y reía y lo peor es que de ella. Sabía que se burlaba, pero sentido no le encontraba. ¿Por qué ríe tanto esta condenada?. Me habrá visto cara de payasa, acaso tendré mis alitas pintadas? –pensaba, mientras intentaba comprender lo que pasaba. Pero pronto eran tales las carcajadas y como aquella grillita se tomaba su barriguita y de risa lloraba, cayéndose de lado, tumbándose de espalda, que Alberta, la mosquita muerta, terminó cediendo y en un instante ya reía de tan buena gana como Sor Ayita, una tímida grillita.

Habrán estado el tiempo suficiente compartiendo aquella risa, como para terminar exhaustas y, de un momento a otro todo terminó.

Fue Sor Ayita, una tímida grillita, quien comenzó diciendo: Hola. Disculpa mi risa. Creo que me dejé llevar por mis pensamientos y mi cabecita algo creativa. No imaginas como te veías en mi mente. Pero no creas que me burlaba, pues yo también del susto caso termino ahogada.

Alberta, la mosquita muerta, hizo una mueca y respondió: No te preocupes. Me hizo muy bien reírme tanto y te lo debo a ti. Mi nombre es Alberta, la mosquita muerta, y venía buscando aventuras y comida, volando y jugueteando, pues eso me divierte y me alegra la vida.

¡JaJa! Yo soy Sor Ayita, una tímida grillita y aunque me viste riendo, en realidad soy muy tímida. Pasaba por aquí y se me ocurrió una melodía y en ello estaba afinando mis traseras patitas cuando apareciste de la nada y casi nos partimos la cabeza al chocar desprevenidas.

¡¿Eres una grillita?! – exclamó Alberta, la mosquita muerta.

¡Pues claro! ¿ó te parezco una elefanta con patitas chiquitas? –dijo risueña, Sor Ayita, una tímida grillita.

¡JaJaJa! - rió Alberta, la mosquita muerta. Claro que no pareces una elefanta, pero ¿cómo le hacías para sacar tan bellas melodías con tus traseras patitas mientras de mí reías y reías? Yo por más que muevo mis alitas cuando vuelo, nunca les he escuchado algún música, ni de noche ni de día.

¡Oh! Bueno, es que nací artista. Es lo que siempre me ha contado mi Mami grilla. Yo también vuelo, pero poquito, más bien creo que son largos saltitos los que me entretienen.

Así, juntas comenzaron a pasear por entre el entretenido basural, lleno de comida para nuestra amiga Alberta, la mosquita muerta, y de lugares para jugar a la escondida, para Sor Ayita, una tímida grillita.

De noche se les hizo y agotadas se las vio dormirse abrazadas a ratitos cuando la risa ó el cansancio se los permitían. Nuevas amigas había hecho el destino, tan disímiles, tan parecidas. Rieron todo el día. Alberta, la mosquita muerta, comiendo como si ayer no lo hubiese hecho, y Sor Ayita, una tímida grillita, divertida escondiéndose de Alberta, la mosquita muerta, para luego saltar por encima riendo y tocando sus bellas melodías.





::: Cristtoff WOLFtown © :::

domingo, 22 de noviembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta, y su prima Almendra

Alberta, la mosquita muerta, y su prima Almendra




Arreglate Alberta, iremos donde tu prima Almendra
ya sabes lo meticulosa de su Madre; parece Abuela.

¡Bravo! alegre estaba Alberta, la mosquita muerta
al fin vería a su prima Almendra, la abeja fresca.

¡Vamos, ya estoy lista! -gritaba a todos contenta
después de todo, su prima preferida era Almendra.

Almendra, la abeja fresca, tenía muchas historias
la muy coqueta conocía de galanes y de victorias.

Dejémoslas salir a volar solitas, querida cuñada
decía Mamá mosca de Alberta a Mamá de Almendra.

Almendra, la abeja fresca, no era la más discreta
y por ende su Mamá Abeja, le retenía su lanceta.


Te invitaré a un nuevo lugar que he conocido, querida prima Alberta. Verás cuando lleguemos que hay muchos mosquitos y abejos muy apuestos.
Colorada se tornaba con sus palabras Alberta, la mosquita muerta, puesto que a ello no estaba acostumbrada. Ella solo volaba y jugueteaba, pero su prima Almendra, la abeja fresca
era mas madura y se valía de su hermosura y sus rallas negras adornando su cintura para conquistar chicos y provocar de alguna Avispa envidias. A Almendra eso le gustaba tanto como
volver a ver a su prima Alberta, que según Ella, solo se hacía la mosquita muerta.
Almendra, júrame que no harás tonteras y me dejaras tranquila. No quiero pasar vergüenzas. Ya tú me conoces y sabes que como tú, no soy tan bella.
Así volaban conversando y poniéndose al día de cada una.
Almendra, la abeja fresca gozaba con el castigo que Orozco el Doctor mosco tan gruñón y tosco le había dado a su prima Alberta, pues pese a todo le había curado del mal de sus ojos.
Alberta aprovechaba la ocasión para pedir consejos, pues hace poco había conocido a un Mosquito muy apuesto.
Llegaron a un riachuelo, lleno de posas de agua estancada por sus orillas, lo que para todos significaba el mejor de los paseos. En balnearios se transformaban, con miles de moscas
y moscos, abejas y abejos, zancudos y hormigas negras, tan coquetas como las Avispas ó las Abejas, pues todas modelaban su cintura con risitas de coquetería llenas.
Alberta, que de la ciudad venía, siempre quedaba encandilada y sumida en su inocencia ya rogaba devolverse a su prima Almendra, la abeja fresca que ya a esas alturas muy en cuenta no le tomaba.
Era un ir y venir de personajes, todos creyéndose muy apuestos, y todas sus mejores trajes luciendo.
Mira ese grupo de fastidiosas. Me dan rabia verlas tan majestuosas, siendo que viven de malolientes basuras aun mas fétidas que las tuyas, querida prima. Por eso es que me alegra quitarles sus
posibles galanes, pues ellas para mí no son rivales.
¿Almendra, no crees que es demasiado lo que todo esto te afecta, siendo que eres entre todas la mas bella?
Prima, primita. Te daré un ejemplo. Zumbando por tu lado acaba de pasar un Zancudo buenmozo y bastante alto. Sabrás que muchas de estas aleteadoras amigas por su atención mucho tiempo entre ellas se han peleado. Y míralo ahora, prima
sus ojos de tí no ha sacado desde el momento en que aquí hemos llegado.
Alberta, la mosquita muerta, quedó de una pieza. Sin quererlo se vio descubierta por su prima Almendra, pues hacía unos momentos había notado la mirada fija de aquel Zancudo que le zumbaba las alas presumido y con cierto orgullo, pero que
le tenía el corazón saltando.

¡jajaja! Reía Almendra. ¡Ves mi querida prima, tú sí que sabes hacerte la mosquita muerta, mi querida Alberta! Conquistas igual que tu prima, pero sin ser manifiesta.
Vayámonos a casa antes que nuestras madres de la hora se den cuenta -gritaba volando aun colorada Alberta, la mosquita muerta.



::: Cristtoff WOLFtown © :::

Alberta, la mosquita muerta, conoce a Elsa

Alberta, la mosquita muerta, conoce a Elsa.





Ya verás mi pequeña Alberta,
una vez lleguemos al campo
te presentaré a la Pata Elsa.

Es una Pata muy traviesa,
algo así como Tú, cariñito
igual a Tí, querida Alberta.

¿Me cuentas de Ella, Abuela?
de cómo llegó a tus campos,
que ya muero por conocerla.

A ver, mi Nietecita Mosca
pon tu carita en mi hombro
y te contaré algo de Ella.



Elsa, la Pata Gansa desde chiquita merodear acostumbraba alejándose de su Mamá Pata, rebuscándose problemas metida entre zarzamoras ó en la laguna bañándose desnuda.

Me deleitaba verla pasar con sus hermanitas tras la Mamá Pata, pues Elsa, la Pata Gansa
era tan olvidadiza que nunca recordó como graznaban y en vez de decir CUAC! como su manada ella distraída gritaba JUAS! sin importarle nada.

Yo me reía desde la terraza. Elsa, la Pata Gansa era muy conocida. No había animal alguno
como ella, tan natural y alocada. Disfruto recordándola, mi querida Alberta, pues en ella veía reflejada a mi pequeña Nieta Alberta, la mosquita muerta.

¿Por qué te reías tanto, Abuelita mosca eterna? -preguntaba ansiosa Alberta, la mosquita muerta.

Pues y cómo no ¡si Elsa, la Pata Gansa, era el único animal en toda la granja que usaba gafas!

¡jajaja! -ambas reían mirándose con todos sus ojitos empañados de risa.

Así que imagina a tu nueva amiga; Elsa, la Pata Gansa usaba gafas y que en vez de CUAC!, graznaba JUAS! ¡Era lo que faltaba!.
Alberta, la mosquita muerta, lloraba de contenta. No podía esperar terminar el viaje para conocer a su nueva amiga Elsa que tanto a ella se parecía.

Y eso no es todo –seguía contando la Abuela mosca terna. Una tarde que me quedé dormida tejiendo, siempre en la misma terraza, me desperté derrepente con un sonido extraño que venía del canal de al lado. Me levanté de un salto y fui a mirar que pasaba.
Ahí estaba Elsa, nuestra Pata Gansa, que usaba gafas y que en vez de CUAC!, graznaba JUAS! y encima ahora toda colorada se encontraba atorada, pues Elsa, la Pata Gansa que usaba gafas, pipa fumaba. Me quedé de una pieza con mis alas enredadas, pues de la risa no paraba.

¡Ay! ¡¿Pero y como se le ocurre tamaña tontera a mi amiga Elsa, la Pata Gansa, querida Abuela mosca eterna, si eso no es para niñas y menos para Patas?!

Ese es el punto, querida Nieta Alberta. Elsa se parece tanto a Tí, que por jugar y divertirse no se da cuenta como se mete en problemas.

Aquel día llegó aleteando su Mamá Pata y al ver que yo la estaba ayudando, se le pasó un poco el enojo que traía al presentir que su Hija Elsa, la Pata Gansa se estaba ahogando.
Lo que nunca supo, pues con tu amiga hice un pacto, fue que Elsa, la Pata Gansa que usaba gafas y que en vez de CUAC! graznaba JUAS! …había estado fumando. Ese es nuestro secreto y ahora contigo lo comparto, pues a Elsa, la Pata Gansa que usaba gafas y que en vez de CUAC!, graznaba JUAS! ya le conté que contigo de vuelta viajaba.

Gracias, Abuelita Mosca eterna. ¡Le prometo portarme muy bien con mi nueva amiga Elsa, la Pata Gansa que usaba gafas y que en vez de CUAC!, graznaba JUAS! –jubilosa le decía Alberta, la mosquita muerta.

No me prometas más nada, por favor querida Nieta Alberta, que ya de pensarlo se me acaban las ganas de presentarlas.

¡jajaja! Reían y reían, la Abuela mosca eterna y Alberta, la mosquita muerta, mientras el tren continuaba su viaje y de a poco mas y mas al campo las acercaba y en especial a Alberta, para conocer a su nueva amiga Elsa.




::: Cristtoff WOLFtown © :::

viernes, 20 de noviembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta, tuvo ceguera

Alberta, la mosquita muerta, tuvo ceguera



Alberta, la mosquita muerta
cuando chica sufrió ceguera,
aunque fue ceguera pasajera.

Tan juguetona era la Alberta
que un buen día pajareando
se decidió a volar de cabeza.

Alegre volaba muy contenta
riendo, mirando a todos lados;
quedó estrellada en una puerta.

Burros verdes con trompetas,
grillos enormes, todos bailando
en la pobre cabeza de Alberta.

Así quedó, moreteada y lerda.
Mamá y Papá muy asustados
porque quedó viendo leseras
fueron al Doctor de emergencia.


La llevaron al Mostalmólogo, aquel que atiende a los Moscos de sus ojos. Llegaron donde el Doctor Orozco, el mosco.
Orozco era un Doctor muy gruñón, mirón y tosco, pero del basural, el mejor Doctor de Moscos.
Al verlos agitados y temblorosos, accedió ver a su Hija casi muerta, pues no atendía pacientes menores; para él, los Moscosos chicos eran los peores.
Examinó a Alberta que estaba casi muerta, y de mala gana le dijo: párate aquí y te quedas muy quieta.
Alberta, que de por sí era muy inquieta, obligó a Mamá Mosca que la sostuviera de un ala para que no se moviera.
Orozco, el gruñón Doctor Mosco le dijo, luego de mirarla por todos lados: Mira con todos tus ojos hacia allá, ahora a la Mamá, al Papá, al suelo, al cielo, para atrás, girando y ahora, fíjalos en mí.
Con tanto esfuerzo, Alberta se mareó y sin quererlo, parada se hizo pipí.
Orozco el Mosco, enfadado gruño: Por eso no me gusta atender Moscosos chicos. Siempre hacen lo mismo; de pie y en mi dulce alfombra se hacen pipí.
Terminada la consulta, a Mamá Mosca le entregó su diagnóstico: Alberta, la mosquita casi muerta, sufría de ceguera pasajera y para ello, tendría que usar lente por toda la primavera.
¡Gracias Doctor Orozco! -gritó jubilosa y agradecida la Madre Mosca.
No me dé las gracias Señora Mosca, y en la receta repare: Su Hija muy mal se ha portado, así que en castigo usará lentes, pero lentes de contacto para cada ojo y deberá cambiárselos a diario y guardar reposo.
Sorpresa causó en todos. Papá Mosco no lo creía y Mamá Mosca se hizo la tonta. De igual forma todos salieron apenados por el largo tratamiento, incluso Alberta que, aunque no estaba muerta, entendió que debería aceptar el cruel castigo para sanarse de su ceguera pasajera.
Con un par de lentes hubiese sido fácil y la espera llevadera, pero con lentes de contacto en cada ojo y además cambiándoselos a diario, sería una tarea tan ardua que para jugar no le quedaría tiempo ni ideas.
Tan solo imaginen a nuestra pobre Alberta, la mosquita muerta, intentando poner cada lente de contacto en cada ojito y con mucho tacto, y al otro día de lugar cambiándolos.
Por 3 meses, Alberta no fue la Mosca juguetona y traviesa disfrutando su primavera, sino una mosca loca por sanarse pronto y volver a seguir jugando a volar de espalda, de cabeza o como fuera.

Aunque no vale la pena preguntarse ni contarles qué fue del Doctor Orozco, un secreto habré de confesarles: Orozco el Mosco, gruñón y tosco al despedirlos y cerrar la puerta, recordó el accidente de la mosquita muerta llamada Alberta y se echó a reír a carcajadas por el tratamiento dado a aquella Moscosa tan inquieta. Fue tanto lo que rió y rió y de tan buena gana, que sin darse cuenta de un cabezazo en su propia puerta perdió la cabeza y encima, un ojo.




::: Cristtoff WOLFtown © :::

domingo, 15 de noviembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta

Alberta, la mosquita muerta



Volando se la pasaba jugueteando
zig-zagueante su hambre saciando.
A veces visita casas abandonadas
muchas otras basurales desolados.


La mosquita Alberta así la pasaba
sufriendo jaquecas, algo mareada.
Tantos ojos le habían sido dados
tanto mirar, no sabía qué miraba.


Un buen día aterrizó en un baño
el olor, era hedor; vaya humanos.
Fue tanto, que quedó angustiada.
Paró, pues no pudo seguir volando.


Alberta quedó perpleja, embobada
el olor la había dejado asqueada.
Nunca sintió, en su vida viajando
hedor como este, de la raza humana.


Se tapo sus narices y salió volando
huyendo de tan asqueroso escenario
sin embargo pronto se vio atrapada
cerraron la ventana, murió aleteando.


Pobre mosquita Alberta, abandonada
conoció el infierno, sus llamaradas.
Por buscar comida y andar vagando
en mosquita muerta fué tranformada.




..:: CRISTTOFF WOLFTOWN ©::..

sábado, 14 de noviembre de 2009

Una Vez, Reiteración y ¡Para Ya !

Una Vez, Reiteración y ¡Para Ya !


Eránse Una Vez y su amiga Reiteración
jugaban alegres entonando una canción.

De memoria Una Vez citaba las estrofas
moviendo su cuerpo en compás armoniosa.

Reiteración se encargaba del estribillo
orgullosa manos arriba, ojos cristalinos.

Así la pasaban estas dos queridas amigas
sin discusiones entre ellas día tras día.



“Más no todo en la vida es siempre dicha
y les llegó la hora de romper su armonía”.



Esa tarde, Una Vez rondaba sus jardines
embeleciéndo rosas, tulipanes y jazmines.

A la misma hora, Reiteración se ocupaba
dando mimos y hablando al palo de agua.

Frente a la casa apareció de improviso
alquien que se les presentó como amigo.

Les había espiado a ambas impresionado
por sus bellezas y su jardín tan cuidado.



Aquel tipo saboreó sus nuevas carnadas,
y dió unos pasos adelante con prestancia.

Dos bellas y poco precavidas damiselas
a quienes nublar el día e infeliz verlas.

Una Vez sonrojada ante sus adulaciones
sus dulces palabras evocaban amores.

Reiteración no paraba en su coquetería
y guiño tras guiño al extraño perseguía.

Resultó ser ¡Para Ya! este desconocido
huraño demente, infeliz y sin buen juicio.

Cuando ¡Para Ya! las vió tan entregadas,
cual arpía sanguijuela sacó sus garras.

Una Vez cayó desangrada sin más llanto.
Reiteración su agonía frenar no lograba.

Atacadas sin contemplación y sin espanto
por el desconocido amigo que las halagaba.

Había vivido de Pueblos siempre expulsado
más hoy deliraba con jardín en nueva casa.

Bella Reiteración su canto finalmente calló
y la armonía de Una Vez simplemente murió.



….de la historia de ¡Para Ya!, ya sabrán..



::: Cristtoff WOLFtown © :::

domingo, 18 de octubre de 2009

La Hormiguita cabezona




La Hormiguita cabezona


Una Hormiguita cabezona, caminaba cabizbaja y muy sola.

Venía del trabajo que hoy, a pleno Sol, había resultado aun más pesado. ¡Y como no! si todas sus compañeras rieron y festinaron de ella a destajo.

Realmente hay días y días..y hoy, no se debería haber levantado y mucho peor, no debiese haberse despertado.

Suspirando mientras caminaba, recordaba aquella mañana en que sus ojos se abrieron tras un exquisito y dulce sueño en el que viajaba por mil y un parajes luciendo una armadura plateada, conquistando nichos y derrotando fieros Dragoneacos Osos Hormigueros.

Así es. Muy temprano sonaron sus despertadores. Algo atontada y de paso asustada, se levantó para arreglarse y salir a otra larga, fatigadora pero alegre jornada.

Zapatos listos, su traje negro impecable para el saludo a la Reina alada, pero una vez cerca del espejo....
¡¡ GUAAAAAU !! ¡¡ QUÉ PASÓ AQUÍ !!
.. retumbó por cada nido y en todos los departamentos del hormiguero..y aun más allá.

SU CARA. No, ¡SU CABEZA! ¡Era del porte de una calabaza gigante!
¡¿Qué sucede?! Se dio vuelta asustada...tropezando con ella misma. Luego se volvió tímidamente y.. ¡Sí, ahí estaba!

Una cabezota 3 veces más grande de lo que desde pequeñita acostumbraba.

¡ Nooooooooooooooooooooooo ! Pero como ha sucedido esto -se preguntaba, intentando posar su cabeza -hoy cabezota, en sus manos, manos que hoy no la resistían ni la soportaban.

¡Tan bello sueño, tan laaaarga noche de descanso para esto! -gritó y vociferó por el vecindario.
Abría y cerraba su puerta, a golpes dando vueltas vociferando por sus aposentos.

Y encima es hora de salir ¡y no puedo irme así!
Pobre Hormiga..si hasta el espejo de ella se compadecía.

Tuvo que salir, cabeza gacha y con una bufanda enrollada intentando simular que solo iba un tanto abrigada, pese al calor que desde temprano a su tierra asolaba.

Era mirada en su trayecto al caminar aun atontada.
No. Debo admitir que la pobre no tan solo era "mirada" en su trayecto por cada integrante de aquel gran nido, sino que se iba sintiendo "vejada".
Todos quedaban espantados al verla continuar su paso como si nada.

¿Qué es eso que viene caminando, ahí? -murmuraban. Era tanto el alboroto que atrás dejaba, que la vergüenza casi la respiración le quitaba.

Pobre Hormiguita. Así transcurrió todo su día. Negro como su trabajado cuerpo. Transportó comida cada hora del día siguiendo a sus pares y seguida por las demáses. Pasó la tarde sin hablar. Ya bastante tenía con que la miraran de arriba abajo y le dedicaran unas risitas cansadas pero hostigadoras.

Llegó por fin la hora del de término de la jornada. Nunca lo había deseado con tanto fervor.
Dejó sus cosas, pasó a las duchas. Aun conservaba y del mismo tamaño, aquella cabezota con la cual hoy se vio despertada.

Salió a trancos largos y se adentró por las oscuras calles que aun mantenían en sus adoquines el calor de un sol quemante.

A saltitos continuó hasta que ya se refrescaba de a poco su andar.

Sin embargo, de un momento a otro sintió un pequeño golpe y luego el estruendo de “algo” que se hubiese derribado justo a su lado.

Se quedó inmóvil, alerta. Sus antenitas desvariando.

Una gran sombra no le permitía ver más allá de sus narices. Tras una ojeada cuidadosa, paso a paso se fue dando cuenta que aquel tumulto abandonado con la fuerza de la gravedad en su contra, era un hombre…un…. ¡un hombre!

Si saber como, había botado a ese humano. Enoooorme fue la adrenalina que la sobresaltó y le hizo olvidar tan rápidamente el calvario que había significado ese día.

¡Lo boté yo, YO SOLITA! –se repetía una y otra vez, mientras continuaba su camino mirando hacia atrás y golpeándose el pecho de orgullo. He votado solita a un humano que aun no puede volver en sí…¡y todo gracias a esta cabezota!

Así, esta Hormiguita Cabezona encontró sin querer queriendo una salvadora forma de torcerle la mano a un desdichado día; se dedicaría a botar humanos.

PAMMM, CRAFFFF, ¡AYYYY! … comenzaron a tronar en el suelo tras cada caída, mientras ella a escondidas, no se podía su cabeza de tanto orgullo y maliciosa risa.

PAMMM, CRAFFFF, ¡AYYYY!… siguieron cayendo a lo largo de la noche.

Cruzando un puente, se encontró frente a frente con 2 hombres avanzando hacia ella embarazosamente abrazados. Uno dando zancadas fuertes debido al peso del otro que en él iba apoyado. Los vio y decidió que lo mejor era botar a ese que soportaba el peso del otro y así caerían ambos. Puso su cabezota en el momento exacto y ¡PAAAAF, AYYYY!, ambos cayeron juntos y de lado. Aun adoloridos y ella petrificada mirando, se los quedó escuchando, pues el segundo se reía tan sonoramente del primero que ella de a poco se fue contagiando. Se apretaba la guata de verlos y escucharlos, pues uno decía entre su risa: ¡Seguramente me dirás que te botó una Hormiga Cabezona, bendito amigo que además me has estado cargando. Estás mas ebrio que yo ¡Jajaja!

Rió y rió de buena gana y su paseo siguió.….hasta que sin darse cuenta nuevamente, a un hombre barrigón y de gran tamaño botó sin desearlo. Con tal mala suerte, que aquel hombre cayó encima del Hormiguero.

Todas sus hermanas y compañeras de trabajo y aposentos salieron disparadas. La gran torre exterior de su Hormiguero fue completamente destruida y hasta la Reina tuvo que salir corriendo con ayuda de sus escoltas.

Mientras tanto, nuestra famosa Hormiguita Cabezona pensando que había bajado a otro mortal y ordinario humano reía de buena gana, emprendió camino de vuelta a casa hasta que, casi cuando terminaba de recorrer el cuerpo de aquel ultimo ser abatido, no vio la torre característica de su hogar.

Dio la vuelta, miró en todas direcciones y escaló el cuerpo inconsciente de aquel hombre y, al ver su cabeza reposando en la tierra, comprendió que esta última vez su juego la llevó a provocar el derrumbe completo de toda su comunidad y sofocada por el terror emprendió una huída veloz, antes que los guardias de palacio comenzaran a indagar sobre el por qué de aquel hombre en sus tierras.

Corrió y corrió toda la noche sin descanso alguno, sin mirar atrás y sin cansancio, aun soportando tan grande cabezota sobre sus hombros. Corrió y corrió hasta que sin saber cómo ni cuando derrotada e inconsciente cayó.

Deben haber pasado días.

Al despertar, aun tambaleante, se dio cuenta que estaba en SU hogar, en SU cama y, al encontrarse sin dificultad frente a su espejo, pudo comprobar que todo y cuanto pasó había sido solo un sueño.

Salió de buena gana a dar un paseo y al llegar a la esquina, encontró una multitud de sus amigos que, aparte de no tomarla en cuenta, estaban distraídos observando una enorme sombra a lo lejos. Al parecer, durante la noche, había andado rondando una gran Hormiga y según las voces de quienes aseguran haberla visto, aquella se dedicó a jugar botando a todo humano que se topaba en su andar y serían miles los damnificados en otros Hormigueros gracias a su mal habido obrar.

¿Un sueño? –se maldijo por dentro. ¡Pero si estoy normal! Mi cabeza ha vuelto a ser la misma y nadie siquiera me mira. Qué habrá pasado…¿seré yo?



::: Cristtoff Wolftown © :::

viernes, 11 de septiembre de 2009

Brisa, la niña consentida.

Brisa, la niña consentida.


Brisa, la pequeña
sufre de pena, se siente muy herida
y por eso a solas llora su desdicha.


La niña traviesa
es alegre y va por el mundo jugando
pero de sus deberes se ha olvidado.


Para Dn Viento
un motivo suficiente de escarmiento
pues como Padre es buen justiciero.


Era su regalona
era cierto, pero abusaba de su dicha.
Brisa tendría una reprimenda merecida.


Su consentida
una mascota a gritos pedía pataleando
pero solo consiguió rotundos rechazos.


Su hija pequeña
recibió ejemplar el castigo merecido.
y hubo de hacer por días mucho mérito.


Su niña, Brisa
el castigo la hizo más bella y querida
frente a su Padre, entera y más digna.


Brisa, la consentida
en sus brazos cobija el ansiado regalo
aquella mascota, la Nube más juguetona
con quien podría pasear por los cielos
viajando acompañada, regalando afectos.



Su voz transformada en trueno resonaba
cuidándola desde lejos; era Dn Viento
orgulloso que por su bienestar velaba.






::: Cristtoff WOLFtown :::

martes, 1 de septiembre de 2009

SANcudo colérico

SANcudo colérico



Ayer me encontré con un Zancudo puntiagudo, parado a mi lado esperando el tren.

- ¡Vaya pasajeros que hay aquí abajo!, pensé

Aquel Zancudo me miró con las manos a la cintura y zumbó:

- ¡¿A quién miras?! Si tengo que optar por estas cloacas subterráneas, es solo para evitar el tráfico aéreo de palomas desquiciadas volando por tu ciudad en busca de migajas de pan.


Airado, Zancudo dió un paso al frente para echar a volar y.. ¡PAF!. El parabrisas del mismo tren que esperábamos se lo llevó..ojalas al cielo, a este SanCudo colérico.




::: Cristtoff WOLFtown :::

La Coneja que se hizo historia

La Coneja que se hizo historia



Daré dos largos pasos de ventaja para que logres la delantera, antes de tomar impulso, mi querida amiga Coneja. Pero no oses hacer trampa, que si te pillo ¡te como viva!


Note preocupes, amiga Zorra. Será una carrera honesta, aunque sufra la burla de mi familia entera.


Así, comenzó la carrera, y así fue como terminó la amiga Coneja quien, por sufrir de mala memoria olvidó el trato y..pasó a la historia.



::: Cristtoff WOLFtown :::

lunes, 31 de agosto de 2009

Hoy ¡era a las 10!

Hoy ¡era a las 10!


El sábado pasado llegamos tarde; era a las 11, llegamos a las 11.30 hrs.


Así que hoy nos levantamos temprano. Tomamos la micro, luego el metro y finalmente la combinación del bus de acercamiento. Nos bajamos felices, mi Hijo y Yo.
Caminamos alegres, conversando y jugando. Llegaríamos a la hora tras 50 min. de viaje.


Llegando a la puerta del Colegio, hubo quien nos miró algo extrañado y una voz murmuró – hey, ¿qué hacen a esta hora?
No hicimos caso y entramos, seguíamos riendo.
El profe cruzado de brazos. La clase había terminado; Hoy ¡era a las 10!




::: Cristtoff WOLFtown :::

miércoles, 19 de agosto de 2009

Brincan y brincan

Brincan y brincan


Paseaban muy alegres
brinca que brinca
un par de grillos amigos
por entre aceras y jardines.
Uno un tanto retraído
-entre ambos no muy parecidos-
cada salto para él sí tenía sentido,
pero su amigo más se igualaba
al custodio de Pinocho
el muñeco de madera..ojo.

En su brincar conversado
uno era el que escuchaba
mientras el otro historias contaba.
Pero era querible, era escuchable
aunque durante todo el día
fuera solo uno quien hable
pues lo relatos increíbles
dejaban de lado cualquier penuria
e inclusive un mal brinco
mal que mal, por algo eran amigos.

Ya llegaban a los rosales
donde muy coquetas un par de grillitas
dateadas del paseo de los solterillos
muy hábilmente se habían refugiado
con sus mejores trajes.
Las chicas brinca que brinca
rebosaban cada una de dicha
pues competencia aquí no tendrían
solo de ellas dependería
ser cautas y audaces para cerrar este día.

Los amigos mientras paseaban
deleitándose de verdes hojitas
parando cuando se les daba la gana,
inocentes como ni se lo esperaban
se acercaban sin previsión alguna
a una ingeniosa red planeada
nada más y nada menos
que por sus eternas enamoradas
que, en vista de lo lentos que ellos resultaban
muy decididas, éstos galanes hoy no se escapaban.

Brinca que brinca
y la tinta se escurre desde mi pluma
no queriendo revelar detalles
de una pareja de amigos galanes
seducidos por unas bellas grillitas
que viendo el tiempo se iba
acertaron un golpe a sus enamorados
que tras llegar de un paseo
terminaron perdidos en los rosales
y cada noche muy felices, brincan que brincan


..y sus melodías..madre mía, noche y día ¡noche y día!





::: Cristtoff WOLFtown :::

jueves, 23 de julio de 2009

De la pequeña Historia que se llevó mi Cuento

De la pequeña Historia que se llevó mi Cuento


Mientras pensaba en mi cuento, sufrí el asalto de una loca historia que se atrevió a llegar toda incompleta portando en sus manitos cada pieza, cual rompecabezas, queriendo obligarme –es un atraco- a tomarla, entregarme y encima acudir en su ayuda; pues me dijo que como en un cuento, su vida había nacido rota, en partes parida y que hoy, al escuchar mis pensamientos había acudido desde algún lugar entre la tierra y el cielo directo a mí, como un Genio a su Aladino, con las ganas de otorgarme toda gracia que yo quisiera, a cambio de su reconstrucción y renacimiento como una historia completa y bella.

Pues heme aquí, aun con la piel erizada del susto, aun asimilando sus gritos con los que se acercó, que más bien eran graznidos. Intentando zafarme de sus tentáculos y, muy de a poco rindiéndome a su pasivo dominio e intentando organizar aquel puzle de mil pedacitos mal fragmentados de los que estaba compuesta y que al azar ponía a mi alcance y disposición, provocando en mí el efecto de comenzar al galope, sin riendas al viento y en ello apretando los dientes, para darle sentido a un tobogán de ideas que de la nada comienzan a brotar ya sin miedos y sin la tensión primera, sino abocadas a ella como si fuese mi historia y mi idea construirla. El cuento..hubo de esperar a un costado, pero reía, pues siquiera él había llegado con tal premura.

Así pues, me encuentro concentrado en mi nueva y pequeña amiga, que como un Hada, fugaz apareció rogando convertirse en una Historia y que, aunque hecha añicos, me tiene desde aquel momento feliz trabajando en su vida.

Ella, toda tierna, en los tiempos de descanso me regala variedad de mimos y se esmera porque no me falte material alguno. Se sienta a mi lado, me lee, corrige y a ratos la encuentro vanidosa ruborizada sonriendo al percatarse de algún piropo que mis manos han dejado escrito como parte de Ella misma.

Pasaron un par de horas, creo -algo perdido en el tiempo me encontraba- y una vez bosquejado el borrador, la toqué al hombro cuidadosamente para despertarla de su letargo, al que rendida tanto por el viaje, como por las horas transcurridas, se había dejado caer en los brazos de Morpheo. Asombrada me miró y de reojo, vi a mi amigo Cuento mirándola anonadado y guiñándome un ojo, como solicitando para él igual prestancia.
¡Muchas gracias, es tal como y yo quería ser! –gritaba alegre y desordenaba hojas sueltas, borradores y lápices desparramados en el cuarto. Volaron hasta las palomas que tras la ventana se habían quedado espiando.

Querida mía –le dije. No sabes lo preciada que para mí ha sido tu visita, revísate un momento a solas, que, si te gustas, ya estarás convertida en mi nueva amiga, ahora toda una Historia.

Adiós, Cris –me decía. Y yo ya no soportaba tanta emoción en mi pecho.

Contenta, con lágrimas en sus ojitos cristalinos se marchó volando y a saltos, orgullosa, diría casi engreída, dejándose ver por todos y cada uno de los transeúntes.

La miré por la ventana hasta perderla de vista. ¡Te ves bellísssima! –oí le gritaban a coro un par de Poesías.

Al rato, tras descansar y dejar que la emoción de este día, me permitiera a mi buen amigo Cuento retomar, me di cuenta de una pequeña nota dejada con su puño y letra:

“Disculpa Cris, temo que tuve que marcharme y muy a prisa. Hiciste de aquella pequeña Historia mi vida y no soportaría quedarme a esperar por mí, mientras ella se me va feliz. La seguiré, pero ya tendrás noticias nuestras, que con ella espero combinar nuestras letras y un feliz final”.




::: Cristtoff WOLFtown :::