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jueves, 3 de octubre de 2019

Se queja el Vicho



Se queja el Vicho
que Dora la iñora
no le habría dicho
fielmente la hora

A qué hora se ora
habría preguntado
más Dora la iñora
no habría escuchado

Y quién reza ahora
El Vicho se ha ido
Si Dora está sorda
se pierde el sentido

A quién reza Vicho
lo ignora la iñora
No todo está dicho
Quién dijo que ora

Si ateo es el Vicho
y atea es la iñora

lunes, 11 de febrero de 2019

Pirincho, el erizo

Pirincho, el erizo



Soy Pirincho, el erizo y quería contarles a todos los niños que yo no pincho, que eso lo hace el puerco espín, mi primo.

Comparado con mi primo, yo soy más bien chiquito. Si él come vegetales, pues yo me alimento de bichitos.

Ambos somos asustadizos y nos enroscamos como niños, pero mi primo te podría hacer una herida pues aprendió a lanzar sus espinas; aunque las mías son más bonitas.

En mi familia nadie nació para ser mascota, pero aquí estoy, contándoles mi vida mientras arranco de una gata llamada Carlota.

Ya no recuerdo de dónde vengo. Menos mal somos solitarios, sino me hubiese muerto. Me acompañan eso sí la gata y un perro.

Todos los días me río del nombre que eligieron para mí. Quizás a quién se le ocurrió nombrar Pirincho a un erizo, si yo ni pincho.

Qué daría por ir allá donde juegan la gata y el perro, y no estar aquí de adorno en una cama esperando a quien dicen es mi ama.

jueves, 30 de septiembre de 2010

No más cuentos de hadas

No más cuentos de hadas

Calladamente cerró sus ojitos y, simulando un profundo sueño, se quedó Edelmira esperando que su madre le regalara aquel tierno beso en la mejilla, tomara el libro de cuentos y apagara la luz en forma de despedida, dejando entreabierta la puerta luego de contarle una vez mas una de sus historias de princesas y hadas; historias tristes y finales felices.

Pero Edelmira, una vez sintiéndose sola, abre sus pupilas y vaga buscando en sus recuerdos, de noches y noches de cuentos y da cuenta que ninguna de aquellas dulces y hermosas princesitas eran como ella. Blanca Nieves; de piel blanca como la nieve y su cabello negro azulado, mientras La Bella Durmiente resaltaba con su piel también blanca y su pelo de un rubio resplandeciente; ninguna se parecía a Edelmira.

Puso sus piecitos delicadamente sobre la bajada de cama y caminó despacio, procurando no hacer mayor ruido, hacia el espejo largo y ovalado que sus padres le habían obsequiado para que se peinara y vistiera como aquellas princesas.

Encendió la lámpara del tocador y se detuvo. Se encontraba frente a frente con ella misma; contemplándose. Su pelo, su carita. Pasó sus manitos por el rostro, descubriendo sus pecas o manchitas de sol, como solían decirle papá y mamá.

Nunca seré una princesita como en los cuentos de mamá –pensó en voz alta mientras, sin complejos se miraba. ¿No se dará cuenta que no existen princesitas con pecas o colorinas como yo, que encima me la paso colorada? Ya no quiero jugar a ser princesa ni quiero tener un hada –lanzó en un último suspiro. Apagó la luz y se durmió plácida y tranquilamente abrazada a la almohada, como si recién se hubiese acostado tras jugar y jugar todo el día con sus amigas en la plaza, con su pelo revuelto, sus mejillas coloradas; una sonrisa feliz sin cuentos de hadas; agotada, como si ya fuese de madrugada.




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viernes, 30 de abril de 2010

Carola Pata Coja (y sus 2 finales)

Carola Pata Coja (y sus 2 finales)


Terca como ella sola, como ninguna, decía su Abuela Cocoroca. La nieta predilecta sin escuchar consejo alguno se largó de casa, en fuga, para recorrer el camino que hiciera alguna vez la famosa y heroica Gallinita Trula.

El nombre de esta joven y osada; Carola Pata Coja.

Desde el cascarón había crecido asombrándose al alero de las historias de quien, para todo el establo y gallinero era digna de loas.

Cierto es que la porfía fue una de sus seudo-virtudes desde patita, mas ésta vez ni ella sabía hasta donde su instinto la conduciría; conocida era la historia de aquella proeza y que bien podría, sin desearlo, vivirla ella misma.

Recorrería paso a paso la misma ruta que, desesperada años atrás, hiciera su heroína dando una alerta catastrófica a todos quienes encontrara a su paso y sobreviviendo a ser devorada por Mili, una temeraria y salvaje Zorra.

No importando los peligros, de la misma forma entonces, Carola Pata Coja emprendió su camino en busca de todo rastro, invocando a la fortuna, a fieras esquivando, sorteando quebradas y suplicando no le fallara su patita coja tan bien entablillada.

Ten cuidado -escuchaba una voz interna Carola Pata Coja-. Ten cuidado con los extraños que por tu paso encuentres solitarios deambulando. Evítales y prosigue tu senda. No encontrarás a mis amigos; fueron en su tiempo devorados por aquella Zorra de quien, agudiza tus sentidos; podría tener descendencia y ser más rapaces y mortales sus hijos.

De memoria recitando los pasajes en que la Gallinita Trula iba sumando compañía a su empresa, Carola Pata Coja concentrada no dio cuenta de una gran fosa que delante se abría amenazante y, en menos de lo que canta un gallo cayó de bruces; encima, estrechando primero justo su patita coja.

Inconciente y magullada por completo quedo nuestra aventurera Carola Pata Coja sin dar señal alguna de pronta mejora.

Deben haber pasado horas antes de sentir unos golpecitos en la cabeza. Abrió los ojos lo más que pudo y, sacudiéndose un poco, logró mirar hacia arriba luego de encandilarse con la viva luz que le llegaba. Solo veía una silueta que le hablaba con ecos, arrojándole una cuerda hecha de lianas e instándola a sujetarse de ella. Arreglándoselas a mal traer, logró pasar la cuerda entre sus alitas y se entregó a su salvador ó salvadora que, de a poco y lentamente la subía.


[1er final]
No fue sino hasta llegar al umbral de la trampa en que hubo caído, cuando sintió el lastimador y certero zarpazo de un pequeño Zorro que feliz y contento celebraba la ocurrencia de haber ayudado a una pata malograda para saciar el hambre que por horas su panza amenazaba.

Carola Pata Coja no llegó a cumplir su sueño. Rotos quedaron el esfuerzo, la porfía y los días caminados para descubrir la ruta de su heroína la Gallinita Trula, quien salvó por milagro de un cruel destino pero sin heredar dicha suerte a quien, desde el cascarón, soñó emular su aventura y volver llena de orgullo para, a sus amigas, envidia provocarles contando que su osadía le habría hecho triunfar tal como aquella gallina.



[2do final]
No fue sino hasta llegar al umbral de la trampa en que hubo caído, cuando sintió el cálido abrazo de Cocoroca, la Abuela, sosteniéndole el cuerpo tras haberla izado con gran esfuerzo.

Mi nietecita hermosa. Verás, no alcanzaste a caminar siquiera 1 hora, cuando tu amigo Flavio el Ganso nos avisó que te encontrabas muy herida y que necesitaba ayuda para sacarte de un gran foso con vida. Nos movilizamos rápido y tejimos esta liana que arrojamos y luego entre todos despertarte intentamos. Sonrojada, Carola Pata Coja solo daba y daba a todos las gracias.

Fue así como Carola Pata Coja comprendió que la porfía y la intención de provocar envidias no siempre son nuestras mejores guías y que vale la pena aceptar consejos para afrontar mejor nuestros sueños y retos.





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sábado, 17 de abril de 2010

El escape de Pedrito

El escape de Pedrito


A Pedrito - si, el mismo chiquito personaje tan típico, ya se de Cuentos ya sea de Chistes- , se le ocurrió salir de paseo un Domingo. Día para muchos de descanso, no así para Pedrito, un niño inteligente, inquieto y muy extrovertido.

Había tomado ciertas precauciones ayer Sábado; sería Día Domingo, la familia se uniría, afuera ni a jugar salían siquiera sus amigos, ósea un día completamente aburrido.

Por ende es que al despertarse muy temprano y luego de asegurarse dormían aun sus hermanos, se aprovisionó de juguetes y un balón; estaba listo. Fuera donde fuere.

Cerró la puerta sigilosamente, acomodándose un sweater de lino que ayer le trajera de regalo su Tío y, tras cruzar el umbral, hubo de volver sobre sus pasos y entrar ¡las paletas de Miguel debía llevarlas también!

Deteniendo inclusive la respiración, comenzó la ardua tarea para "salir de casa".

El largo pasillo que le separaba de la escala al primer piso unía todos los dormitorios, incluyendo el de sus Padres.

Paso a paso, cuidándose de no trastabillar y a cuestas cargando su saco (mochila de campaña) comenzaba su odisea de escape.

Papá roncaba, lo hacía todo el tiempo, inclusive en cada siesta. Sin embargo Mamá, Mamá podría ya estar despierta.

Pedrito tanteando el camino fue de a poco avanzando, sigiloso, la mayor proeza era salir airoso. Quedaban al ojo, unos 20 pasos; los había contado durante la noche recordando cada centímetro, repasando una y otra vez inclusive el cómo darlos.

El silencio que era total, sepulcral. El corazón detenido, sus manos sudando frío, todo su cuerpo rígido acompañando cada mínimo movimiento que se atrevía a dar. 10 pasos, 10 pasos y lo habría logrado. 9…9 pasos, ya estaba casi listo. Se daba ánimo mentalmente:”ánimo Pedrito, yo sé que puedo”. La mochila le resultaba más pesada y no era tiempo de sacar mas nada.

Un crujido. No era él. Se detuvo. Cada segundo, eran minutos, horas. No se atrevía siquiera a respirar. ¿Devolverse? Retroceder nunca, rendirse jamás. La consigna que le había quedado de una película de acción. Hoy debía ser aquel héroe y terminar su hazaña. Otro crujido. Se devolvió pausado rebuscando con su mirada alguna puerta semi abierta y por debajo. ¿Algo se le habrá caído? –se preguntaba tembloroso.

¿Eres tú Pedrito? ¡Gracias por levantarte tan temprano, hijito hermoso!. Pon la mesa que yo bajo al instante a preparar el desayuno y las cosas para este gran día Domingo. Seguro tus hermanos siguen durmiendo. Ay, ese par de flojitos, podrían ser como mi bello Pedrito. ¡Papá despierta, nos ganó nuestro Hijo!

Fue todo lo que escuchó desde la pieza de sus Padres y con ello el mundo entero a través de su mochila comenzaba a desmoronarse, a derrumbarse sobre sus hombros a tan solo 9 pasos de la escala, de su aventura por salvarse de un Domingo bien Fomingo, sin amigos con quien jugar, sin salir a ninguna parte.





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viernes, 5 de marzo de 2010

Alejo, Don Puerco, el Cochinito Viajero

Alejo, Don Puerco, el Cochinito Viajero


Un Cochinito viajero que se creía marinero, ha estado viajando en busca de su Cochinita de ciudad en ciudad y de Puerco...perdón, de Puerto en Puerto.

Este Cochinito viajero que se creía marinero, aseguraba llamarse Alejo, Alejo Don Puerco, pero nadie le respetaba en su pasar ni creían en su soñador desvelo.

Pobre Alejo Don Puerco, tan simpático Cochinito viajero que, creyéndose marinero, no ha podido darse a valer ni como viajero ni dado con horizontes de marinero.

Dicen, sin embargo, que en su último desembarco por los confines del mundo y del que se cuentan mil y un versiones a destajo, le habrían visto muy de la mano con una joven Doncella Cochinita, de quien hasta sus padres habrían agotado toda esperanza de contraerle nupcias ó siquiera ver a alguien de Ella enamorado.

Resulta que Alejo Don Puerco, nuestro Cochinito viajero que se hacía pasar por marinero, logró en aquel Puerto encontrar el amor y de paso, coronarse con el no menor honorífico fuero de Príncipe Heredero del Reinado de los más nobles y fétidos puercos.

Fue así como luego, y tras participar de cuanta vida social le trajo consigo su nueva vida, comenzó el viaje de regreso. Quería llegar justo al punto donde, noche tras noche, había deleitado a su amada contándole cada hazaña y cada reto que su esquivo destino le había en el camino puesto.

Se paseó sonriente y sencillo por cada lugar en que había estado de paso, recorriendo muy feliz y de la mano con su Cochinita viajera y ahora marinera, cuanto lugar a Ella le había contado, saludando a toda la gente que antaño de él, mas que reír, habían festinado.

Y llegó. Llegó Alejo, hoy Alejo Don Puerco, aquel Cochinito que se creía viajero y marinero a su lugar de origen feliz y muy contento de la mano de su Cochinita Doncella a visitar a sus Padres y con ellos, tras largo viaje, junto a una docena de Cochinitos también viajeros que, con el correr del tiempo, llegaron paraditos e inquietos sin dejar de preguntarle a sus Abuelos por las historias que su papito Cochinito les hubiera omitido al verse tan feliz junto a mamá Cochinita, a quien, según se hablaba de boca en boca y en todos los Pueblos, hasta el confín del mundo había estado buscando con tanto ahínco, con el mayor de los esfuerzos de un Cochinito cualquiera que se hizo viajero y finalmente el mas afortunado marinero.





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domingo, 7 de febrero de 2010

El Gato con Moscas

El Gato con Moscas


   Sobre el tejado de la casa vecina, se encontraba un Gato altanero y perezoso, que cada noche subía a recitar desafinadas tonadas como si algún día fuese a enamorar a alguna que otra sorda Gata.
   Tocó que cierta noche, lo perezoso le pasó la cuenta y en lugar de ir al baño, se orinó donde mismo estaba. No se inmutó; subió el mentón y volvió a lo suyo como si nada.
   Sin embargo, en lugar de seducir a ronroneadoras Gatas, lo que lo que atrajo fue una bandada de Moscas que, de su hedor quedaron prendadas.
   Desde esa noche, aquel Gato altanero y perezoso, por más que se arrancaba y entre árboles esquivaba, no pudo sacarse de encima aquella bandada de Moscas que a todos lados le seguían; de su mal olor cautivadas.





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domingo, 3 de enero de 2010

Sor Ayita, una tímida Grillita, hoy una Lobita de cacería

Sor Ayita, una tímida Grillita, hoy una Lobita de cacería



Sor Ayita, que de Sor no tiene nada
que sigue siendo una tímida Grillita,
con Luna llena suele mutar en Lobita
y en esas noches su timidez reemplaza.


Así, Sor Ayita, una tímida Grillita
se libera, fuera penas, sale de casa
alegre, luce contenta, se va de caza
muta y se libera al salir de cacería.


La noche se alarga y ya no hay calma
las estrellas le acunan, vive la vida
busca Lobos y no Grillos esta Lobita;
no quiere melodías, sino saciar ganas.


Sor Ayita, una tímida y bella Grillita
victima de la Luna, ha salido de farra
pero ya retornará y volverá a la calma;
muta solo de noche y no todos los días.




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viernes, 20 de noviembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta, tuvo ceguera

Alberta, la mosquita muerta, tuvo ceguera



Alberta, la mosquita muerta
cuando chica sufrió ceguera,
aunque fue ceguera pasajera.

Tan juguetona era la Alberta
que un buen día pajareando
se decidió a volar de cabeza.

Alegre volaba muy contenta
riendo, mirando a todos lados;
quedó estrellada en una puerta.

Burros verdes con trompetas,
grillos enormes, todos bailando
en la pobre cabeza de Alberta.

Así quedó, moreteada y lerda.
Mamá y Papá muy asustados
porque quedó viendo leseras
fueron al Doctor de emergencia.


La llevaron al Mostalmólogo, aquel que atiende a los Moscos de sus ojos. Llegaron donde el Doctor Orozco, el mosco.
Orozco era un Doctor muy gruñón, mirón y tosco, pero del basural, el mejor Doctor de Moscos.
Al verlos agitados y temblorosos, accedió ver a su Hija casi muerta, pues no atendía pacientes menores; para él, los Moscosos chicos eran los peores.
Examinó a Alberta que estaba casi muerta, y de mala gana le dijo: párate aquí y te quedas muy quieta.
Alberta, que de por sí era muy inquieta, obligó a Mamá Mosca que la sostuviera de un ala para que no se moviera.
Orozco, el gruñón Doctor Mosco le dijo, luego de mirarla por todos lados: Mira con todos tus ojos hacia allá, ahora a la Mamá, al Papá, al suelo, al cielo, para atrás, girando y ahora, fíjalos en mí.
Con tanto esfuerzo, Alberta se mareó y sin quererlo, parada se hizo pipí.
Orozco el Mosco, enfadado gruño: Por eso no me gusta atender Moscosos chicos. Siempre hacen lo mismo; de pie y en mi dulce alfombra se hacen pipí.
Terminada la consulta, a Mamá Mosca le entregó su diagnóstico: Alberta, la mosquita casi muerta, sufría de ceguera pasajera y para ello, tendría que usar lente por toda la primavera.
¡Gracias Doctor Orozco! -gritó jubilosa y agradecida la Madre Mosca.
No me dé las gracias Señora Mosca, y en la receta repare: Su Hija muy mal se ha portado, así que en castigo usará lentes, pero lentes de contacto para cada ojo y deberá cambiárselos a diario y guardar reposo.
Sorpresa causó en todos. Papá Mosco no lo creía y Mamá Mosca se hizo la tonta. De igual forma todos salieron apenados por el largo tratamiento, incluso Alberta que, aunque no estaba muerta, entendió que debería aceptar el cruel castigo para sanarse de su ceguera pasajera.
Con un par de lentes hubiese sido fácil y la espera llevadera, pero con lentes de contacto en cada ojo y además cambiándoselos a diario, sería una tarea tan ardua que para jugar no le quedaría tiempo ni ideas.
Tan solo imaginen a nuestra pobre Alberta, la mosquita muerta, intentando poner cada lente de contacto en cada ojito y con mucho tacto, y al otro día de lugar cambiándolos.
Por 3 meses, Alberta no fue la Mosca juguetona y traviesa disfrutando su primavera, sino una mosca loca por sanarse pronto y volver a seguir jugando a volar de espalda, de cabeza o como fuera.

Aunque no vale la pena preguntarse ni contarles qué fue del Doctor Orozco, un secreto habré de confesarles: Orozco el Mosco, gruñón y tosco al despedirlos y cerrar la puerta, recordó el accidente de la mosquita muerta llamada Alberta y se echó a reír a carcajadas por el tratamiento dado a aquella Moscosa tan inquieta. Fue tanto lo que rió y rió y de tan buena gana, que sin darse cuenta de un cabezazo en su propia puerta perdió la cabeza y encima, un ojo.




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domingo, 15 de noviembre de 2009

Alberta, la mosquita muerta

Alberta, la mosquita muerta



Volando se la pasaba jugueteando
zig-zagueante su hambre saciando.
A veces visita casas abandonadas
muchas otras basurales desolados.


La mosquita Alberta así la pasaba
sufriendo jaquecas, algo mareada.
Tantos ojos le habían sido dados
tanto mirar, no sabía qué miraba.


Un buen día aterrizó en un baño
el olor, era hedor; vaya humanos.
Fue tanto, que quedó angustiada.
Paró, pues no pudo seguir volando.


Alberta quedó perpleja, embobada
el olor la había dejado asqueada.
Nunca sintió, en su vida viajando
hedor como este, de la raza humana.


Se tapo sus narices y salió volando
huyendo de tan asqueroso escenario
sin embargo pronto se vio atrapada
cerraron la ventana, murió aleteando.


Pobre mosquita Alberta, abandonada
conoció el infierno, sus llamaradas.
Por buscar comida y andar vagando
en mosquita muerta fué tranformada.




..:: CRISTTOFF WOLFTOWN ©::..

domingo, 18 de octubre de 2009

La Hormiguita cabezona




La Hormiguita cabezona


Una Hormiguita cabezona, caminaba cabizbaja y muy sola.

Venía del trabajo que hoy, a pleno Sol, había resultado aun más pesado. ¡Y como no! si todas sus compañeras rieron y festinaron de ella a destajo.

Realmente hay días y días..y hoy, no se debería haber levantado y mucho peor, no debiese haberse despertado.

Suspirando mientras caminaba, recordaba aquella mañana en que sus ojos se abrieron tras un exquisito y dulce sueño en el que viajaba por mil y un parajes luciendo una armadura plateada, conquistando nichos y derrotando fieros Dragoneacos Osos Hormigueros.

Así es. Muy temprano sonaron sus despertadores. Algo atontada y de paso asustada, se levantó para arreglarse y salir a otra larga, fatigadora pero alegre jornada.

Zapatos listos, su traje negro impecable para el saludo a la Reina alada, pero una vez cerca del espejo....
¡¡ GUAAAAAU !! ¡¡ QUÉ PASÓ AQUÍ !!
.. retumbó por cada nido y en todos los departamentos del hormiguero..y aun más allá.

SU CARA. No, ¡SU CABEZA! ¡Era del porte de una calabaza gigante!
¡¿Qué sucede?! Se dio vuelta asustada...tropezando con ella misma. Luego se volvió tímidamente y.. ¡Sí, ahí estaba!

Una cabezota 3 veces más grande de lo que desde pequeñita acostumbraba.

¡ Nooooooooooooooooooooooo ! Pero como ha sucedido esto -se preguntaba, intentando posar su cabeza -hoy cabezota, en sus manos, manos que hoy no la resistían ni la soportaban.

¡Tan bello sueño, tan laaaarga noche de descanso para esto! -gritó y vociferó por el vecindario.
Abría y cerraba su puerta, a golpes dando vueltas vociferando por sus aposentos.

Y encima es hora de salir ¡y no puedo irme así!
Pobre Hormiga..si hasta el espejo de ella se compadecía.

Tuvo que salir, cabeza gacha y con una bufanda enrollada intentando simular que solo iba un tanto abrigada, pese al calor que desde temprano a su tierra asolaba.

Era mirada en su trayecto al caminar aun atontada.
No. Debo admitir que la pobre no tan solo era "mirada" en su trayecto por cada integrante de aquel gran nido, sino que se iba sintiendo "vejada".
Todos quedaban espantados al verla continuar su paso como si nada.

¿Qué es eso que viene caminando, ahí? -murmuraban. Era tanto el alboroto que atrás dejaba, que la vergüenza casi la respiración le quitaba.

Pobre Hormiguita. Así transcurrió todo su día. Negro como su trabajado cuerpo. Transportó comida cada hora del día siguiendo a sus pares y seguida por las demáses. Pasó la tarde sin hablar. Ya bastante tenía con que la miraran de arriba abajo y le dedicaran unas risitas cansadas pero hostigadoras.

Llegó por fin la hora del de término de la jornada. Nunca lo había deseado con tanto fervor.
Dejó sus cosas, pasó a las duchas. Aun conservaba y del mismo tamaño, aquella cabezota con la cual hoy se vio despertada.

Salió a trancos largos y se adentró por las oscuras calles que aun mantenían en sus adoquines el calor de un sol quemante.

A saltitos continuó hasta que ya se refrescaba de a poco su andar.

Sin embargo, de un momento a otro sintió un pequeño golpe y luego el estruendo de “algo” que se hubiese derribado justo a su lado.

Se quedó inmóvil, alerta. Sus antenitas desvariando.

Una gran sombra no le permitía ver más allá de sus narices. Tras una ojeada cuidadosa, paso a paso se fue dando cuenta que aquel tumulto abandonado con la fuerza de la gravedad en su contra, era un hombre…un…. ¡un hombre!

Si saber como, había botado a ese humano. Enoooorme fue la adrenalina que la sobresaltó y le hizo olvidar tan rápidamente el calvario que había significado ese día.

¡Lo boté yo, YO SOLITA! –se repetía una y otra vez, mientras continuaba su camino mirando hacia atrás y golpeándose el pecho de orgullo. He votado solita a un humano que aun no puede volver en sí…¡y todo gracias a esta cabezota!

Así, esta Hormiguita Cabezona encontró sin querer queriendo una salvadora forma de torcerle la mano a un desdichado día; se dedicaría a botar humanos.

PAMMM, CRAFFFF, ¡AYYYY! … comenzaron a tronar en el suelo tras cada caída, mientras ella a escondidas, no se podía su cabeza de tanto orgullo y maliciosa risa.

PAMMM, CRAFFFF, ¡AYYYY!… siguieron cayendo a lo largo de la noche.

Cruzando un puente, se encontró frente a frente con 2 hombres avanzando hacia ella embarazosamente abrazados. Uno dando zancadas fuertes debido al peso del otro que en él iba apoyado. Los vio y decidió que lo mejor era botar a ese que soportaba el peso del otro y así caerían ambos. Puso su cabezota en el momento exacto y ¡PAAAAF, AYYYY!, ambos cayeron juntos y de lado. Aun adoloridos y ella petrificada mirando, se los quedó escuchando, pues el segundo se reía tan sonoramente del primero que ella de a poco se fue contagiando. Se apretaba la guata de verlos y escucharlos, pues uno decía entre su risa: ¡Seguramente me dirás que te botó una Hormiga Cabezona, bendito amigo que además me has estado cargando. Estás mas ebrio que yo ¡Jajaja!

Rió y rió de buena gana y su paseo siguió.….hasta que sin darse cuenta nuevamente, a un hombre barrigón y de gran tamaño botó sin desearlo. Con tal mala suerte, que aquel hombre cayó encima del Hormiguero.

Todas sus hermanas y compañeras de trabajo y aposentos salieron disparadas. La gran torre exterior de su Hormiguero fue completamente destruida y hasta la Reina tuvo que salir corriendo con ayuda de sus escoltas.

Mientras tanto, nuestra famosa Hormiguita Cabezona pensando que había bajado a otro mortal y ordinario humano reía de buena gana, emprendió camino de vuelta a casa hasta que, casi cuando terminaba de recorrer el cuerpo de aquel ultimo ser abatido, no vio la torre característica de su hogar.

Dio la vuelta, miró en todas direcciones y escaló el cuerpo inconsciente de aquel hombre y, al ver su cabeza reposando en la tierra, comprendió que esta última vez su juego la llevó a provocar el derrumbe completo de toda su comunidad y sofocada por el terror emprendió una huída veloz, antes que los guardias de palacio comenzaran a indagar sobre el por qué de aquel hombre en sus tierras.

Corrió y corrió toda la noche sin descanso alguno, sin mirar atrás y sin cansancio, aun soportando tan grande cabezota sobre sus hombros. Corrió y corrió hasta que sin saber cómo ni cuando derrotada e inconsciente cayó.

Deben haber pasado días.

Al despertar, aun tambaleante, se dio cuenta que estaba en SU hogar, en SU cama y, al encontrarse sin dificultad frente a su espejo, pudo comprobar que todo y cuanto pasó había sido solo un sueño.

Salió de buena gana a dar un paseo y al llegar a la esquina, encontró una multitud de sus amigos que, aparte de no tomarla en cuenta, estaban distraídos observando una enorme sombra a lo lejos. Al parecer, durante la noche, había andado rondando una gran Hormiga y según las voces de quienes aseguran haberla visto, aquella se dedicó a jugar botando a todo humano que se topaba en su andar y serían miles los damnificados en otros Hormigueros gracias a su mal habido obrar.

¿Un sueño? –se maldijo por dentro. ¡Pero si estoy normal! Mi cabeza ha vuelto a ser la misma y nadie siquiera me mira. Qué habrá pasado…¿seré yo?



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martes, 1 de septiembre de 2009

SANcudo colérico

SANcudo colérico



Ayer me encontré con un Zancudo puntiagudo, parado a mi lado esperando el tren.

- ¡Vaya pasajeros que hay aquí abajo!, pensé

Aquel Zancudo me miró con las manos a la cintura y zumbó:

- ¡¿A quién miras?! Si tengo que optar por estas cloacas subterráneas, es solo para evitar el tráfico aéreo de palomas desquiciadas volando por tu ciudad en busca de migajas de pan.


Airado, Zancudo dió un paso al frente para echar a volar y.. ¡PAF!. El parabrisas del mismo tren que esperábamos se lo llevó..ojalas al cielo, a este SanCudo colérico.




::: Cristtoff WOLFtown :::

La Coneja que se hizo historia

La Coneja que se hizo historia



Daré dos largos pasos de ventaja para que logres la delantera, antes de tomar impulso, mi querida amiga Coneja. Pero no oses hacer trampa, que si te pillo ¡te como viva!


Note preocupes, amiga Zorra. Será una carrera honesta, aunque sufra la burla de mi familia entera.


Así, comenzó la carrera, y así fue como terminó la amiga Coneja quien, por sufrir de mala memoria olvidó el trato y..pasó a la historia.



::: Cristtoff WOLFtown :::

lunes, 31 de agosto de 2009

Hoy ¡era a las 10!

Hoy ¡era a las 10!


El sábado pasado llegamos tarde; era a las 11, llegamos a las 11.30 hrs.


Así que hoy nos levantamos temprano. Tomamos la micro, luego el metro y finalmente la combinación del bus de acercamiento. Nos bajamos felices, mi Hijo y Yo.
Caminamos alegres, conversando y jugando. Llegaríamos a la hora tras 50 min. de viaje.


Llegando a la puerta del Colegio, hubo quien nos miró algo extrañado y una voz murmuró – hey, ¿qué hacen a esta hora?
No hicimos caso y entramos, seguíamos riendo.
El profe cruzado de brazos. La clase había terminado; Hoy ¡era a las 10!




::: Cristtoff WOLFtown :::

miércoles, 19 de agosto de 2009

Brincan y brincan

Brincan y brincan


Paseaban muy alegres
brinca que brinca
un par de grillos amigos
por entre aceras y jardines.
Uno un tanto retraído
-entre ambos no muy parecidos-
cada salto para él sí tenía sentido,
pero su amigo más se igualaba
al custodio de Pinocho
el muñeco de madera..ojo.

En su brincar conversado
uno era el que escuchaba
mientras el otro historias contaba.
Pero era querible, era escuchable
aunque durante todo el día
fuera solo uno quien hable
pues lo relatos increíbles
dejaban de lado cualquier penuria
e inclusive un mal brinco
mal que mal, por algo eran amigos.

Ya llegaban a los rosales
donde muy coquetas un par de grillitas
dateadas del paseo de los solterillos
muy hábilmente se habían refugiado
con sus mejores trajes.
Las chicas brinca que brinca
rebosaban cada una de dicha
pues competencia aquí no tendrían
solo de ellas dependería
ser cautas y audaces para cerrar este día.

Los amigos mientras paseaban
deleitándose de verdes hojitas
parando cuando se les daba la gana,
inocentes como ni se lo esperaban
se acercaban sin previsión alguna
a una ingeniosa red planeada
nada más y nada menos
que por sus eternas enamoradas
que, en vista de lo lentos que ellos resultaban
muy decididas, éstos galanes hoy no se escapaban.

Brinca que brinca
y la tinta se escurre desde mi pluma
no queriendo revelar detalles
de una pareja de amigos galanes
seducidos por unas bellas grillitas
que viendo el tiempo se iba
acertaron un golpe a sus enamorados
que tras llegar de un paseo
terminaron perdidos en los rosales
y cada noche muy felices, brincan que brincan


..y sus melodías..madre mía, noche y día ¡noche y día!





::: Cristtoff WOLFtown :::